Y, de momento, éste es el último capítulo de este duelo poético erótico festívico... Embustero me llamas, marrana
Eso que no me viste la badana,
Eres mala cual maruja,
Una pécora, una bruja,
Que me insulta y me difama,
Pero me quieres llevar a la cama,
Quieres comerte mi rabo,
Sin verlo al fin y al cabo
Y ahora mezclas sexo y deporte
Que no es que a mí me importe,
Pero nunca atendieron razones
Los poemas y los cojones
Es una cuestión de pelotas,
De tenerlas bien grandotas,
Y de tener la polla grande
Desde la raíz hasta el glande.
E invocas en balde al clero,
Que tu polla laica espero,
Y que graciosa la chanza
Con la liberal Esperanza
Mezclar sexo y política,
Es cosa más bien patética,
Y que quieres que te diga, ¡nena!
Yo solo creo en la Esperanza Macarena.
Y no mentes a Zapatero,
Entre los políticos el primero,
Tú eres como Aznar,
Un burro al caminar.
Y como la tienes enana
Porque a mí me da la gana,
Lo que tienes como un mulo
Es ese enorme culo
Que te hoyan, que te horadan
Una burbuja te clavan,
Lo que resulta al fin y al cabo
Que tú quieres comerme el nabo
Todo para disimular,
Lo que no has de negar,
Tu miseria “pollerina”
Tu culo como de gallina.
Y todos saben en Valencia,
Que tu lo que tienes es querencia
De que alguien con un buen estoque
La próstata te la toque.
Porque tú de polla nada,
Una mingurria, una pasada,
Tan cortita que ni la tocas,
Salvo al escurrir las gotas
Y si la tienes pequeña,
No hagas de poesía enseña,
No te pongas a hacer sonetos,
Que te quedan muy catetos,
Cursis, desesperados,
Pobres, inadecuados,
Protestones y llorosos,
Tristes y pudorosos,
Asonantes, patidifusos,
Ridículos, difusos,
Versos muy superados,
Por los míos niquelados.
¡A mí, Ángeles, arcángeles,
Querubines y serafines,
Tronos y potestades,
Íncubos de todas edades!
Venid coros celestiales,
Hombres, espíritus, y animales,
A cantarle a este grosero
¡Que el rabo de Thiago es el primero!
Ay Ángel, eres más bien un súcubo
Te voy a meter… en un cubo,
Como un genio en su botella,
¡Mira, qué te den bertorella!
Fuen un acierto indudable en este símbolico poema, muy atinado y bien rimado, introducir toda la tipología angelical. Así como ganar para la poética la bella palabra "bertorella" que nombra a un pescado de no mucho precio pero carne muy apreciada, jajaja.


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