El otro día, Ángel se permitió poetizar sobre mi relación con mi chico, al que le gusta montar. Pues ese pequeño detalle hace que mentes calenturientas como la de Ángel, me vea ya a cuatro patas como un jamelgo del ejercito, recibiendo a mi jinete en una pasividad hípica... Pero yo tengo que defender mi honor, la de nuestro caballo y la de mi versatilidad, jajja. Por eso le escribí esta contestación en verso, con aclaraciones incluidas en él...
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"Ángel ha regresado
Guerrero e inspirado
Y mi post le ha dejado
El cerebro “calentado”
(Si pusiera yo “caliente”,
Entendiera mejor la gente,
Pero el verso, sin embargo,
Me quedara repelente)
Me hace un poema muy épico,
Sobre mi novio y su hípica,
Pero su visión es típica
Y le quedó peripatético.
Pues tengo que decir primero
Que tenga yo un caballero,
No quiere decir empero,
Que sea yo pasiva, ¡espero!
(Esto de la pasividad
Es cosa muy relativa,
Pues no siempre la más activa
Es la que más impulso da),
Y que al montar a caballo
Y subido donde me hayo
Que casi veo el Moncayo
Lo que podía decir, me callo,
Pues lo que él llama guarrerías,
Y yo digo que son amores,
Me producen a mi temblores,
Si no lo hago todos los días
Pero son cosas de mayores,
Hechos que tú no entiendes,
Pues, sin rabo, tu solo tienes,
Grandes y gaseosos picores.
Y por mucho que diga el clero
Amar no es escandaloso,
Que si bueno es el reposo
¡El follar es lo primero!
Tú tienes una burbuja,
Y yo tengo un jinete
El mío rabo me mete,
Mas el tuyo solo te estruja!
Ay Ángel, mente calenturienta,
Ves vicio donde solo hay virtud,
Que yo no soy como tú
¡Sólo me follo a la parienta!
(¡Al ser gay debiera poner pariente,
Pero me ha salido de repente,
Supongo que entenderá la gente,
Lo que yo tengo en la mente!)"


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