No sé a cuento de qué, aunque ya llevado de la fiebre poética, Ángel se autocomento con este breve pero clásico poema:
¡Vivo ya fuera de mí después que muero de amor; porque vivo en el Señor, que me quiso para sí; cuando el corazón le di puse en él este letrero: que muero porque no muero!
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